Los imposibles falsos

imposible

Digan lo que digan los profetas, los números, las letras… si puedo imaginarlo y sentirlo, he de contradecirlos.
Digan lo que digan los valientes disfrazados, los sensatos que avanzan medios pasos y las historias del pasado, sobre los imposibles… he de comprobarlo.
Digan lo que digan, voy a demostrar que existen los imposibles falsos.

Lágrimas de fuego

a la hoguera

Ella, soñando, le roció el corazón con gasolina y encendió la cerilla; él, a su lado y abrazándola, no sabía que también estaba dentro, que ardía en un escenario paralelo… ni mucho menos sospechaba que ella estaría expectante en su butaca preferente, un trono de oro negro que levitaba sobre el suelo.

Era el peor de los infiernos, mientras le consumían las llamas (intención de quien amaba), las cenizas se las llevaba el viento para que jamás pudiera recomponerse, ni siquiera, con el más excepcional de los actos de pundonor.

Sabiéndolo, solo pudo llorar lágrimas de fuego, que al mezclarse con el aire, borraron el lienzo, y entonces, ella comenzó un sueño nuevo.

Cielo negro

estrellas caen

Escuché un estruendo terrible, seguido un eco continuo que venía de arriba. Después, vi como las estrellas se precipitaban muriendo… el cielo caía enfermo.
Ella era la fuerza que lo sostenía, y con su ausencia, se hizo la oscuridad permanente.

Oído absoluto

absoluto oído

Una de las habilidades de quienes poseen oído absoluto, es la de identificar las notas de los sonidos ambientales. Él, aún estaba en el vientre materno, y ya escuchaba notas musicales en los latidos del corazón anfitrión, y en las caricias y los besos externos, de un padre que moría de ganas de conocerle.

Un cielo irrepetible

sinfonía

Sin ideas para sorprenderla, salió a despejarse, y en su paseo, ascendió aquel montículo de tierra que por un momento le convirtió en director sinfónico. Entonces alzó los brazos, e improvisó un cielo irrepetible para ella.

Bailaba con el mar

bañaba el alma

Pisaba el mar, y éste se ponía contento. Cuando ella se deshacía de sus chanclas e iniciaba la danza, él relajaba su oleaje para no pisarla, y al ritmo de ese corazón alegre, agradecido por su compañía, la bañaba el alma para curar sus heridas.

Identidad “descosificada”

descosificar identidad

Acostumbraban a clasificarse unos a otros, por los estereotipos de moda.
Él no encajaba en ninguno, y como consecuencia, y sin adornos que dieran pistas, su rostro resultaba ilegible. Y en la soledad que no se elige, ignoraba que siempre existe la excepción, y que algún día, aparecería una mirada de verdad que por fin podría verle.

El porqué del infinito

luz velocidad

Superó la velocidad de la luz para ser capaz de recorrer cada rincón existente, y en su viaje, se detuvo al encontrarla; justo al final del infinito, donde sólo ellos dos habían sido capaces de llegar.

Allí no había nada más, pero finalmente estaba todo; y el uno con el otro, decidieron crear para viajar de la mano.

La flor que yo te regalaría

trono dorado

Al cerrar los ojos y liberar el olfato,
nos haría pequeños con su perfume,
e igualados con ella en tamaño,
podría enseñarte que dentro oculta, para ti,
su trono dorado de adorno blanco.

Turistas del inframundo

turistas inframundo

Érase una vez, un rascacielos con un millón de peldaños, sin ascensor… (para torturarlos), que llevaban a la puerta de aquel lugar ya imposible.

Quien conseguía llegar a la azotea después de tiempo eterno, podía observar como picaporte, una luna llena del tamaño de una mano, que sólamente orbitaba cuando las manos indicadas la giraban para obtener el paso. Quienes miraban desde el edificio, tenían que conformarse con jugar a imaginar lo que pudo ser y no fue, allí detrás.

Y cuando el reloj de arena marcaba el fin de la visita, bajaban obligados por una rampa que les llevaba de regreso al fondo acolchado de ceniza permanente.