Batalla existencial

bandos

En un bando yo, y en el otro el universo y sus elementos, que anárquicos y agresivos, lanzan su ofensiva contra mí. Y mientras vienen desatados, abro el pecho… respiro profundo… recuerdo mi causa… y reúno toda la energía existente hasta en el último de mis átomos. Mis armas; mi alma y mi perseverancia.

Los dioses, creen que la escena es un mal chiste, y las casas donde apuestan su polvo estelar, ven mi victoria como suceso imposible. Los espectadores de realidades paralelas, prematuramente, sienten lástima por mí.

Pero hay algo intenso en mi interior que me susurra que de la valentía pura surgirá lo impredecible, y tambaleará todas las leyes conocidas… y que si los dioses que ríen con antelación, se ponen en mi contra, tendrán igual final que cualquier fuerza que me enfrente, mientras tú seas mi causa.

Almas equivalentes

almas equivalentes

Tienen la capacidad de combatir en condiciones de igualdad, y dependiendo de la circunstancia, cualquiera de las dos puede salir vencedora; pero lo realmente especial, es que si en lugar de combatir, deciden luchar juntas, resultan invencibles. Su unión es mucho más que la mera suma de las partes, como si el universo se uniera a su bando, y la holística cobrara sentido práctico.

Energía cristal

madre

Hoy eres quien eres por amor; el amor de una madre poderosa, que en la tormenta, transformaba los rayos en energía cristal, para depositarla en sus hijos a partes iguales.
No, no te ha hecho el dolor… te han hecho los pequeños detalles de un alma inmensa, ¿no ves que lo que sale de tí?
No te jactes de tu sufrimiento, que fue cosa quita y pon, gracias a que ella estaba en la sombra, barriéndolo hacia afuera.
Debes saber, que la fortaleza con la que naciste, no es mérito tuyo, es su legado… por ello tu sangre arde; que mejor herencia. Esa capacidad de transformar el entorno, con intenciones puras; realidades grises que tornan a multicolor, como una piedra de carbón a la que las energías naturales vuelven diamante.
Expatria las taras que te impiden agradecerlo, no seas necio, muestra tu afecto… el papel es de cobardes, sé directo; un abrazo sin atajos, para que los corazones se encuentren donde sobran las palabras.

Ladrona arrepentida

ladrona

La miraba hipnotizado por el arte de su rostro, y ella consciente, ralentizaba el tiempo mientras él le cedía su vida. A su merced, y en su último aliento, se despedía, más que queriéndola. En ese momento, ella, se dió cuenta de que le amaba, y para permanecer juntos un tiempo digno, le miró a los ojos, y le devolvió los latidos robados.

Eruditos comunes

eruditos

Eruditos de lo ajeno, regalan consejos gratuitos a quien no los necesita. No arriesgan con sus vidas, siguen un manual guionizado por otros, que marca los cercos. No comprenden la osadía del que diverge; no les culpo, carecen de la información más sensible… la que no perciben más que quienes se entienden, los conexos, los que han desencriptado sus corazones para llegar el uno al otro; esa información que llega en forma de sensaciones y energía, que sin decir nada explícitamente, tiene la potencia de resumirlo todo en un instante.

Tuertos, que irónicamente, intentan imponer su punto de vista. Individuos doblemente cobardes; lo son por ellos y lo son por ti, que te quieren igual de mediocre. Esos, a los que si obvias, esperarán con ansia el momento de decir “te lo dije”, pero pobres de ellos, llegará el momento en el que mirarán desde abajo, con telescopio, como el que sueña con llegar a las estrellas.

Él barría las calles

barrendero

Cada día tenía un comienzo similar, pero desde aquel entonces, nunca el mismo final. Acudía a su taquilla para preparar la jornada laboral, y una vez uniformado con su herramienta en mano, comenzaba el recorrido diario.

Pocos se cruzan a diario con tanta gente y pasan tan desapercibidos (como si ese uniforme fuera de camuflaje urbanita).

Al principio se limitaba a hacer su trabajo, pero pronto se topó con la monotonía, casi siempre las mismas caras, que nunca le veían.
Jugaba al “quien es quien”, imaginando las vidas ajenas; un pasatiempo a base de prejuicios puramente ociosos e inocentes… del que pronto, igualmente se aburrió.

Seamos honestos, hoy en día no hay tanta variedad en la forma de ser; personalidades clónicas de moldes y patrones baremados, y como complemento etiquetas… frente a una autenticidad extinta. Incluso físicamente, a veces, se perciben parecidos razonables, distorsiones, versiones y “otras casualidades”.

Y abandonado el juego ajeno, y volviendo a la monotonia más densa, siguieron los días y decidió jugar consigo, buscando preguntas de respuesta incómoda, complicada o imposible, para transcribir los intentos al llegar a casa. Así se descubría, y descubriéndose, encontró romanticismo y emoción en lugares de los que antes huía… ahora era un privilegiado, cuidaba la piel de pieles; él barría las calles, conocía sus lunares.

Elegía sus momentos de trabajo presente y ausente¹, para viajar a donde se conocía verdaderamente (como siempre, nadie notaba su presencia/ausencia), y allí surtía el alma de las necesidades que el otro mundo ignoraba. Allí sentía tanto poder, tantas posibilidades…
Aún habiéndose descubierto, de alguna manera, quedaba algún rincón donde los silencios hacían eco, pero un día, en su burbuja, en ese mundo que creía sólo suyo, vislumbró fugazmente una presencia que se le acercaba; acto seguido sufrió un fuerte impacto en la cabeza… ¿Qué fue aquello?

El golpe le sacó de su burbuja, y tomando los segundos necesarios para centrar la mirada, la vió doliéndose y mirándole también; habían chocado en un mundo de ambos para ambos, y al encontrarse, los silencios que quedaban, se volvieron melodía.

¹ “Modo ausente”: Forma de actuar automática, con la consciencia mínima necesaria, para ejecutar acciones monótonas, cuando no existe el mínimo estímulo de arraigo a la realidad en la que se desarrollan dichas acciones.

Impulso

mano

A veces, veo preclaro, y antes de poder reflexionar, la idea me proyecta fuera de mí, para darme la mano e invitarme a ir.

X vidas de 7

tobias el gato

Él vivía con autenticidad, por ello no llevaba la cuenta de sus vidas consumidas. Y sin saber las que ya había agotado, quiso dedicarla todas las que le quedasen a ella, incluso, sabiendo que ella le quitaría alguna a base de disgustos.
La única certeza era, que ella lo merecía.

Decidir con todo a favor, no es decidir

iluminar

Hay ocasiones en las que todo se reduce a una elección; asumir el riesgo, o eludirlo. Son esas situaciones en las que, por mucho que analices, observes… por mucho que te iluminen… nunca se dispone de la información suficiente, y entonces, tienes que decidir si abordar la situación en bruto (con aquello que pueda conllevar, obviando la información que siembra las semillas de la duda), o si por otra parte, atenderás dicha información, cuya problemática reside en la incapacidad propia para discernir la información “objetiva”, de las excusas autogeneradas por el órgano cobarde.
Decidir sin pasar por ese proceso de control ilusorio, de las variables que van surgiendo de forma infinita, al mascar los motivos como si fueran un chicle que ya va perdiendo el sabor… decidir sin pasar por ello… posiblemente sea la más honesta de las intenciones.

Estrellas a mis espaldas

estrellas espaldas

Cielo, hoy te ayudo con tu bella carga, y portaré algunas de tus estrellas a mis espaldas.