Testigos

testigos

Una servilleta de papel, y un bóligrafo prestado que escribe a tropezones… me servirán como testigo en esta mesa de bar de tacto irregular, pegajoso, y húmedo. El bolígrafo atestigua mi realidad parcialmente, dejando los ríos de tinta por donde quiere, y los tramos de sequía en forma de adivinanza, donde se marca el recorrido sin el colorido; y su punta fina, que contrasta con el relieve accidentado de la mesa, rasga la servilleta, que sufre, para un día poder contarlo.

Reloj a deshora

clock

Y qué es un reloj a deshora, sino una manifestación del alma contra el yugo del universo, contra las leyes que aprisionan las posibilidades… sí, una manifestación en vano, es cierto… ya que, sincronizados quienes quieran, y anarcas los demás, el tiempo pasará igualmente, como siempre. Pero si hay alguien detrás, que al menos se entere… de que con esas leyes, yo no estoy de acuerdo.

Fotogramas furtivos

fotogramas

Sin darte cuenta, te desnudas al sentir, y mientras tu mirada nada mar adentro, y tu cabello baila con el viento… yo, al son del oleaje, te observo… saboreo la grandeza de un instante, que cargado de una electricidad tan única como fugaz, provoca centellas de las que cortocircuitan la razón, desatando el corazón en su poder pleno, permitiéndome vislumbrar unos límites que, si algún día soy capaz de alcanzar, quizás me dejen satisfecho por siempre.

La maldición del superviviente involuntario

hechicera

Nadie pudo sentenciarle, ni siquiera él pudo cuando dejó de comprenderse e intentó autojuzgarse. La rebeldía germinó junto a él, desde el principio para permanecer siempre, incluso en contra de su voluntad.
Su primera revolución fue autoinfligida… su alma le vacunaba para prepararle contra todo lo que pudiera venir.

Fue perseguido por divergir (miedos, envidias, y otras rencillas que suscita la diferencia pura entre la turba). Intentaron acabar con él de todas las formas habidas y por haber, pero todos fracasaron en el intento (quién sabe si cuando las causas perseguidas son nobles, la suerte acompaña, o si no es suerte y hay otras razones).

Solo, perdido en sí; y en contra de su voluntad… comenzaba a creerse invencible, pero de repente llegó ella; una mujer poderosa en artes desconocidas,  que conocía vulnerabilidades y secretos que ni él conocía de sí mismo.

Y él empezó a conocer el miedo, y a sospechar el valor de la vida; pero lo que ni remotamente podía imaginar, es que esa mujer que veía como una amenaza estimulante de vida, siempre fue su protectora.

Tratamientos para el humano cobarde

tratamiento

Clínicas de desintoxicación para quien siente involuntariamente, para el que quiere a su pesar, para el que quiere sin querer… Tratamientos personalizados para cada mal, con rehabilitación en el sentir práctico y en la propiocepción de las emociones de “quita y pon”; y sobre todo, exterminio radical de los brotes que enraizaron, a fin de que la dolencia no se convierta en crónica.

“Paradoxa”

elegir

Hay ocasiones en las que el poder de elección es meramente ilusorio. Por azar, destino, u otras razones que a día de hoy ignoro, todo se presenta preclaro, como si fuese la opción, la que con antelación hubiera escogido a su elector, y le seduce en un intercambio de roles paradójico.

Un caos bello

caos bello

Ella, tambalea el Universo, y las estrellas caen del cosmos para rodear su cuerpo. Su sentir, agrieta los cielos, donde nacen los caminos a una nueva realidad. Y mientras los planetas se precipitan al abismo infinito, abandonando sus órbitas… soy yo el que gira alrededor del astro de astros; su corazón.

Versiones de él

yoes

De todas las versiones de él que pudieran existir (o no hacerlo), en esos posibles universos (cañoneros de variables, en las diferentes realidades), quiso conocer si algúno de sus yoes se sintió/sentía pleno, si alguno se había vencido a sí mismo; también averiguar si alguno había perecido en el intento.

El nervio mágico de la natura

olas eléctricas

Picos y valles, donde los corazones que no temen por temer y están alerta, surfean las olas de poder. Y en cada vaivén eléctrico, repostan del combustible intangible que energizará futuros actos impredecibles.

Tiende al infinito: asíntota el horizonte

asintota horizonte

Qué sería la vida sin dar un empujón al límite… con fuerza, cuanto más lejos mejor. Qué sería dejar de percibir el momento, para detectar cuando apostar la vida en el intento.