Borrado infedinido

Tan falso era, que cada día se difuminaba un poco. Día tras día, terminó volviéndose invisible y desesperado acudió a un mago. Sin éste poder ayudarle demasiado, le proporcionó un gorro encantado, para que al vestirlo, intuyeran su presencia. Pero era demasiado tarde, la gente sólo percibía un sombrero flotando.

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