Docta ignorancia

alma vieja

Un alma vieja, en un nuevo cuerpo… y en él, prosigue su condena eterna a vagar buscando el “no sabe qué”, que sabe que le falta.

Corazón resiliente

resiliencia

Señoras y señores, hoy hemos presenciado algo inaudito; un corazón roto, pegado con pegamento barato, ha batido el récord en querer.

El relativismo del barro

Se manchan las botas de barro, y los pasos se vuelven torpes y pesados; lastre para quien sólo camina con sus pies.

Pero otra mirada ve posibilidades mutables, y se mancha las manos, que van ligeras modelando; y del barro surgen las formas de un mundo oculto, al que no hay camino caminando.

Singularidad

singularidad

Personas con sustancia, no hay dos iguales.
La apariencia es una metáfora del Yo, que no siempre se comprende.

Dejarse llevar

potencia control

La potencia sin control, me sirve de almohada.

Asno de Buridán 2.0

asno

Un laberinto ilusorio, una batalla entre lo conocido, y lo aparente que se nos coloca enfrente. Y nosotros en medio e indecisos, con la vida que huye, inmersos en el juego de elegir, con opciones varias (muchas envenenadas). Apariencias fugaces para los sentidos superficiales (los que alertan al cuerpo, y que, si no decodifican con fuego y hielo, engañan al alma). Proyecciones y espejismos, cebos de los monstruos famélicos de gula eterna, que nos roban la realidad a bocados, hasta dejarnos en los huesos.

La extinción de la nobleza

nobleza

Traidores de precio barato… la abundancia, que devalúa.
Daños para otros, que deforman a uno mismo. Y deformados y perdidos… carentes de identidad, solo quedan disfraces oportunos, de usar y tirar.
¿Dónde reside la grandeza de un ser que abandona sus valores más preciados, los que antes cotizaban cerca del infinito?

Trapos que ondean: la holística, para mañana

trapo

Una sociedad inmadura escucha los ecos de los egos, y se pervierte, y entonces genera muros de trapos que ondean, y de bulos de ficción a través de los siglos… Y a las palabras se les cambian la apariencia y el sonido, para torpedear el sincronismo. Los egos crecen, y la empatía desaparece; cada parte se cree que prevalece, pero, por sí solas, no son magia.

Si los dioses fueran, la vida sería un reality

Dioses como meros espectadores del drama supremo, seres hambrientos de morbo, y de un show intenso.
Mientras observan, picotean estrellas con mantequilla para saciar su estómago, y nosotros, enjaulados e ignorantes, vamos dando tumbos.
Tirados en su colchón de nube, en lo alto de casi todo, disfrutan de nosotros, su capricho, mascotas con potencial para hacer su tiempo entretenido.
Pero uno de ellos, se pregunta si les ocurre lo mismo; si no hay una verdad de infinito recorrido, una pregunta recursiva e inherente a todo ser con pensamiento, que resume; que es libre el que ignora o suelta el lastre, y que el que conoce (creyendo ser espectador), tiene dueño y es un bufón para un ser desconocido.

Don Nadie, no era un villano

don nadie

Él no era un virus para la turba; era la cura. Un agitador de conciencias, un abanderado de la revolución interna… la revolución verdadera. Era un caballero de valentía radical; sus ideas trascendían la vida.