Días malos

Desde la paz del sueño dulce, entreabre el ojo, y de repente…  obligado, despierta, vislumbrando a través de yelmo y de armadura, una lucha que torna la mesura… en una realidad de enfrentamiento crudo, y protagonista inesperado.

Y en esos segundos de tregua, en los que coge aire para hacerse grande, y continuar batallando, deja al corazón al mando, y piensa… más que en una estrategia de supervivencia, en si esos días que vienen agitados, puede elegir no comprarlos.

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