El señor del tiempo

Un bombín protege su calva del sol que calcina las ideas, una cachava de madera noble le sostiene en su lento caminar, y sus gafas, más tráslucidas que transparentes, aún le permiten adivinar los rostros en los que se fija.
Porta su cartera, llena de monedas extrañas: rojas (al cambio; horas, minutos y segundos), plateadas (semanas, meses y trimestres) y doradas (años, lustros y décadas). También está bien dotada de billetes amarillos y morados, que valen siglos y milenios.
Y mientras disfruta del paseo, reparte de su cartera a quien le apetece, siguiendo su criterio.

Deja un comentario