La gallina de los huevos de oro

No sabía de que la servía poner brillantes huevos que ignoraban vida; ni tener alas que no la permitían la huída de quienes la codiciaban y la pretendían. Alas de pega, para deprimirla, y ella soñando que sólo eran alas torpes, que con perseverancia se volverían fuertes, y llegaría el día de levantar el vuelo hacia donde no le recordasen continuamente sobre sus “valiosos” huevos de oro inertes.


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