La maldición del superviviente involuntario

Nadie pudo sentenciarle, ni siquiera él pudo cuando dejó de comprenderse e intentó autojuzgarse. La rebeldía germinó junto a él, desde el principio para permanecer siempre, incluso en contra de su voluntad.
Su primera revolución fue autoinfligida… su alma le vacunaba para prepararle contra todo lo que pudiera venir.

Fue perseguido por divergir (miedos, envidias, y otras rencillas que suscita la diferencia pura entre la turba). Intentaron acabar con él de todas las formas habidas y por haber, pero todos fracasaron en el intento (quién sabe si cuando las causas perseguidas son nobles, la suerte acompaña, o si no es suerte y hay otras razones).

Solo, perdido en sí; y en contra de su voluntad… comenzaba a creerse invencible, pero de repente llegó ella; una mujer poderosa en artes desconocidas,  que conocía vulnerabilidades y secretos que ni él conocía de sí mismo.

Y él empezó a conocer el miedo, y a sospechar el valor de la vida; pero lo que ni remotamente podía imaginar, es que esa mujer que veía como una amenaza estimulante de vida, siempre fue su protectora.

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