Ladrona arrepentida

La miraba hipnotizado por el arte de su rostro, y ella consciente, ralentizaba el tiempo mientras él le cedía su vida. A su merced, y en su último aliento, se despedía, más que queriéndola. En ese momento, ella, se dió cuenta de que le amaba, y para permanecer juntos un tiempo digno, le miró a los ojos, y le devolvió los latidos robados.

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