No, no escribía para ella

Demasiado hablaba consigo ya, tanto que en ocasiones se empalagaba. Escribía para dejar constancia, aunque fuera minúscula, de que anduvo por aquí, y que, de paso por la vida, cuestionó el camino desde el origen hasta el fin, se cuestionó a sí misma; lo cuestionó todo, hasta las ganas de seguir… Pero sobre todo, escribía para dejar constancia, de que después de ese escepticismo radical, encontró una respuesta universal, una llave maestra y un combustible infinito; el amor que nacido de dentro, se mezcla con otro. Era su pequeño legado para el mundo.

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