Matiz irrelevante

matices

No tenía problemas para llenar su cama, cualquiera que fuera el día. Pero jamás, nadie, llenó su corazón.

El corazón no es como un vaso, donde el punto de vista del contenido es discutible según el observador. Si el corazón no está lleno, toda valoración añadida tiene el mismo peso; cero.

Tropezar hasta la muerte

laberinto

Usó tanto sus alas, que cuando ya no pudo batirlas y le tocó caminar, tropezaba constantemente; y al caer, se abrieron heridas en sus piernas atrofiadas, que nunca cicatrizaron.

La sensibilidad del fuego

introvertido

Consciente de sí mismo, se protegía pasando desapercibido. A veces, involuntariamente, despertaba misterio, y por ello algunos le decían “sé tu mismo”, y al confiar, y al serlo, aquellos, se alejaban espantados. Su forma de ser era el mejor detector de hipócritas.

Supraeconomía

bank

Piensa, que en la vida, no es dueño de sí… ya no por quien le roba porciones de lo que es… ni por regalarse a quien elige; sino, más como una vivienda hipotecada, que mientras tanto, le corresponde a la banca. La ilusión de que se pertenece es un espejismo.
En el contrato en el que formalizó la apertura de la cuenta con la que opera con el tiempo, los mercaderes supremos le otorgaron un poder notarial, un traje para el alma y un reloj con cuenta atrás, para usar el tiempo en una experiencia terrenal.
Y ahora, relee las cláusulas y descubre que, nunca, nadie le informó de la posibilidad de condonar la deuda contraída, destrozando el reloj a martillazos, para detener el tiempo, y desnudando el alma para volver de la vida, atravesando la puerta de salida alternativa.

Ratón de laboratorio

rat

Inmerso en una cadena de pruebas y trampas, no entiende nada: laberintos, puzzles y rompecabezas…  anzuelos, ratoneras y señuelos; la vida le reta sin motivo aparente, y le pone cebo… y él, iluso, cae, porque cree que el destino le debe algo.

El peligro de soñar sin vértigo

vallado

Cada vez soñaba más alto, y al volver para vivir, sentía que tenía energía para ser capaz de todo. Solía ser así, hasta que soñó tan arriba (allí donde se pierden de vista los astros) que al regresar y querer realizar sus fantasías, se encontró con un vallado de altura y profundidad infinitas, un cerco a sus posibilidades…

No sabía si era una prueba, o si quizás había llegado al límite.

Palabras de plomo

palabras de plomo

Como la memoria, que parece más eficiente al recordar lo dañino, que los momentos de agradecer, existen palabras, que similares a las malas hierbas, nacen aleatoriamente en cualquier lugar, y de alguna manera, se aferran más a la vida que las palabras nobles.
Y aún teniendo un origen casual… parasitan emociones para ser virales y expandirse… y acaban pesando y enfermando al viento que se las solía llevar.

Irónicamente, cuando uno quiere que las palabras enraícen y den flor, el viento desobece, sopla fuerte.

Estocadas al aire

sword

Llueve, y no abre su paraguas. En la mano derecha, sujeta su bombín.
Nadie se explica, por qué actúa así. Y de repente, se pone en guardia; el paraguas, una espada, y el escudo su sombrero…
Comienza el duelo, la gente le cree un loco que da estocadas al aire. Y contra su enemigo invisible, pone la vida…  aún así, sabe que será recordado como un tarado y no como un héroe. Pero él lucha con todo, sin importar nada más.

Rescatando al loco que llevo dentro

loco dentro

El “loco” encarcelado en mis adentros… es, irónicamente, el responsable de impulsarme la vida. En los vis a vis, charlamos, y me consta que es la parte más pura de mí… y entonces observo, y me angustia la culpa, porque cumple condena siendo inocente. Prisionero por su potencial espontáneo, que usa métodos ignotos, y resultan un golpe de humildad a mi capacidad de comprensión.

Pero basta, basta ya… en pro de la justicia, hoy destrozaré las rejas de esa celda, para vayas libre y te sienta el viento al volar, para que el suelo note tus pisadas contundentes, para que el sol se ciegue cuando fijes la mirada en el horizonte, para que la luna y las estrellas curen su insomnio, y para que los mares puedan sentirse inmensos y pequeños a la vez, como una lágrima que se escapa sin querer.

Un alma rebelde al timón

rebelde al timón

Ni reloj,
ni calendario,
ni brújula,
ni astrolabio…

A veces pensaba en si había nacido en una época equivocada o en un lugar inadecuado… y después se decía; “¿qué época habría sido idónea?¿en qué lugar hubiera preferido estar?”… y con algunas preferencias, pero sin una respuesta de garantías, llegaba a la conclusión de que la única anomalía era él, que probablemente nunca tuvo ni momento ni sitio, pero aun así vino sin permiso.