Si los dioses fueran, la vida sería un reality

Dioses como meros espectadores del drama supremo, seres hambrientos de morbo, y de un show intenso.
Mientras observan, picotean estrellas con mantequilla para saciar su estómago, y nosotros, enjaulados e ignorantes, vamos dando tumbos.
Tirados en su colchón de nube, en lo alto de casi todo, disfrutan de nosotros, su capricho, mascotas con potencial para hacer su tiempo entretenido.
Pero uno de ellos, se pregunta si les ocurre lo mismo; si no hay una verdad de infinito recorrido, una pregunta recursiva e inherente a todo ser con pensamiento, que resume; que es libre el que ignora o suelta el lastre, y que el que conoce (creyendo ser espectador), tiene dueño y es un bufón para un ser desconocido.

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