Testigos

Una servilleta de papel, y un bóligrafo prestado que escribe a tropezones… me servirán como testigo en esta mesa de bar de tacto irregular, pegajoso, y húmedo. El bolígrafo atestigua mi realidad parcialmente, dejando los ríos de tinta por donde quiere, y los tramos de sequía en forma de adivinanza, donde se marca el recorrido sin el colorido; y su punta fina, que contrasta con el relieve accidentado de la mesa, rasga la servilleta, que sufre, para un día poder contarlo.

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