Un alma rebelde al timón

Ni reloj,
ni calendario,
ni brújula,
ni astrolabio…

A veces pensaba en si había nacido en una época equivocada o en un lugar inadecuado… y después se decía; “¿qué época habría sido idónea?¿en qué lugar hubiera preferido estar?”… y con algunas preferencias, pero sin una respuesta de garantías, llegaba a la conclusión de que la única anomalía era él, que probablemente nunca tuvo ni momento ni sitio, pero aun así vino sin permiso.

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